Si nos remontamos cuatro meses atrás, todo el mundo recuerda la famosa gala de los Goya, con aquella ovación a Villaronga y su Pan Negro, que vencía justamente a la multinominada Balada Triste de Trompeta. Todo el mundo aplaudía a la arriesgada Buried o a la consagrada mujer que presentaba Y También la Lluvia. Incluso algunos recordaréis a la tímida Bon Appétit.
Pero está claro que hay algunas películas que se cuelan por el resquicio del olvido y cuyas nominaciones o premios no surten ningún efecto. Una pena, porque muchas de ellas son verdaderas joyas. Es el ejemplo de La Vida de los Peces, La Mosquitera o Todas las canciones hablan de mí.











