
Escribir sobre algo que no te ha gustado es mucho más complicado que hacerlo sobre algo que sí. Por eso, cuando pienso en escribir mis impresiones sobre Celda 211, me da un poco de miedo. Porque no sé qué decir y temo quedar de típica y tópica en lo que a críticas se refiere. Si pienso en las películas con las que menos he disfrutado, soy capaz de esgrimir sin problemas el por qué. Sin embargo, cuando me paro a pensar en los motivos por los que me han gustado muchas otras, no soy capaz de explicarlo. Quizá aquí esté la clave. Porque cuando una película es buena, nada destaca sobre el resto, no hay detalles que sobresalgan de manera descarada de los demás.