Jafar Panahi, director prolífero iraní, fue sentenciado en 2011 a 6 años de prisión y a 20 años sin derecho a rodar una película, escribir guiones, viajar al extranjero y conceder entrevistas a medios de comunicación por rodar una película sobre las protestas acerca de la presunta manipulación de las urnas durante los comicios presidenciales de 2009, cuando Mahmud Ahmadineyad fue elegido mandatario del país. Actualmente vive recluido en su casa con orden de no salir del edificio en el que reside.
