1998. Cuatro
amigas de Nueva York hablan sin tapujos sobre los beneficios e inconvenientes
del sexo anal ante la mirada perpleja de los clientes de un exclusivo
restaurante de la ciudad, en un claro guiño a la audiencia al otro lado del
cristal que, con toda seguridad, también observa alucinada ante tamaño
atrevimiento.
‘Sexo en Nueva
York’ supuso un punto y aparte en la ficción televisiva al presentar a un puñado de personajes femeninos que se
atrevía a afrontar cuestiones sexuales de la manera más explícita y natural, esquivando el
insulto fácil y la mofa. ‘Girls’, catorce años después, retoma el espíritu
transgresor de esa primera – y única- temporada adaptándolo a la sensibilidad
de los nuevos tiempos y pasando por el filtro Judd Apatow para añadir elementos asociados a muchas de sus
películas (iInfinita tristeza por esa etapa que muere y otra que nace y humor
descarnado, entre otros).
Las chicas de ‘Girls’
apenas pueden permitirse vivir en Nueva York, persiguen a tíos con los que acostarse, piensan que todo el mundo sabe montárselo mejor que ellas, no saben combinar
la ropa, hacen el ridículo y tienen pánico de coger enfermedades sexuales. El
punto exacto entre contar auténticas verdades semi-biográficas y situaciones completamente
absurdas e inverosímiles es lo que hacen de ‘Girls’ lo grande que es: una serie
casi perfecta.