Noche de Oscars, noche de ritos. Casa de Deby, comida rica, mucha alergia y Coca Cola que supla la ausencia del café. Una gala aburrida, llena de tweets ridículos y muchos comentarios sin sentido, fruto del sueño, del aburrimiento provocado por Alec y Steve (¿dónde andará Buenafuente?) y de la emoción de andar mezclando fotos, quinielas y nuevas tecnologías.