
Sí, así es. Pido un aplauso para una mujer adulta, madura y presumida que se ha hecho una película a su imagen y semejanza. Es decir, mientras Sally Potter escribía el guión para Rage descubrió su amor por el tango. Aprendió a bailar de la mano de uno de los mejores bailarines, Pablito Verón. Él: arrogante, orgulloso, atractivo y conquistador. Ella: inteligente, “expresiva” y mandona. Pues de eso va la película, ni más ni menos. Bueno, de eso y de toda la fantasía de un “musical” sobre las calles de París y Buenos Aires. Por si no lo he dicho, la película de la que hablo es The Tango Lesson.









