
Navegando por no sé que blog musical el otro día me enteré de que ha sido estrenada en España I'm not there. La noticia me sorprendió mucho y me alegró aún más, ya que ahora no tendré que explicar que mi peli favorita no está estrenada en España.

A Chloe, película dirigida por el canadiense Atom Egoyan, le queda cada vez menos para darse un paseo por las pantallas del cine más comercial, después de estrenarse en el 2009 en el Festival de Cine de Toronto y darse a conocer, de la mano de su director, en San Sebastián. En este festival la conocimos nosotras y fue, sin duda alguna, una de las mejores películas que se pasaron por Donostia en esos diez días. A las salas de cine llegará el 10 de marzo, aunque parece que en España no quiere dejarse ver.
Tras las buenas audiencias que han cosechado Tv Movies como 23-F: El Día más Difícil del Rey (TV1), Un Burka por Amor (Antena 3), El Castigo (Antena 3), El Pacto (Telecinco) o Inocentes (Telecinco), cabe preguntarse, cuál es el atractivo de este formato televisivo y si éste supondrá un cambio en nuestras parrillas habituales.
Hagamos un poco de historia. Corría el año 1978 cuando los estudios Universal, de la mano de la cadena ABC, decidieron embarcarse en un proyecto audaz: crear una serie de televisión de ciencia ficción ambientada en el espacio. Probablemente vieron en esta temática un buen filón después del sonado éxito en cartelera de Star Wars (1977). Pero claro, si quieres competir con los efectos especiales más revolucionarios de las últimas décadas, el presupuesto no puede quedarse corto. La primera “Battlestar Galactica” contaba con la revolucionaria cifra de 1 millón de dólares por episodio, lo que la convirtió en la serie más cara rodada hasta la fecha. Tanto presupuesto dio sus frutos, y la primera temporada de la serie consiguió enganchar a una buena legión de fans de la ciencia ficción. Una primera temporada que, por cierto, abría y cerraba el argumento. Por eso pocos comprendieron la necesidad de una segunda, que por desgracia llegó, y consiguió alimentar las peores pesadillas de los fans durante algunos años.
Historia interesante, estética preciosa, actores espectaculares y…música aburrida. Así es Nine, la nueva película de Rob Marshall, que vuelve a intentar arrasar con la misma fórmula que con Chicago, pero esta vez no lo consigue. Cae demasiado en films tradicionales de este género como Cantando bajo la lluvia o Un Americano en París, con números musicales excesivamente largos, canciones homogéneas y letras muy flojas (“My Husband makes movies”).
